Captar, almacenar y reutilizar: la oportunidad empresarial detrás del agua de lluvia 

El problema parece ser siempre el mismo: durante la temporada de lluvia, grandes cantidades de agua pueden llegar a las ciudades en cuestión de horas. Sin embargo, buena parte de este recurso termina mezclándose con escurrimientos urbanos y dirigiéndose hacia los sistemas de drenaje, mientras que meses después algunas de esas mismas regiones terminan enfrentando problemas de disponibilidad.  La Ciudad de México, por ejemplo, conoce perfectamente esta situación. 

Esta contradicción está impulsando una nueva oportunidad para el emprendimiento hídrico: desarrollar soluciones capaces de convertir el agua de lluvia en una reserva estratégica. 

Esto quiere decir que la captación pluvial ya no tiene que limitarse a una cisterna doméstica. Empresas especializadas pueden diseñar sistemas para industrias, hoteles, escuelas, comercios, edificios y desarrollos inmobiliarios, combinando diferentes métodos. El objetivo es aprovechar las precipitaciones cuando están disponibles para reducir la presión sobre otras fuentes durante los periodos de sequía. El cambio en los patrones climáticos lo hace cada vez más necesario. 

Captar cuando hay agua para utilizarla cuando hace falta 

Asimismo, la principal oportunidad empresarial está en diseñar soluciones adaptadas a las necesidades de cada inmueble. No requiere la misma infraestructura un hotel que una planta industrial o una escuela, por lo que los emprendimientos pueden desarrollar sistemas modulares capaces de ajustarse al espacio disponible, al volumen de lluvia y al consumo de cada usuario. 

Además de la infraestructura física, la tecnología puede desempeñar un papel importante. Hoy sabemos que hay sensores y sistemas de monitoreo que permiten conocer cuánto se está captando, cuánto permanece almacenado y en qué momento es necesario utilizar o complementar el suministro convencional. 

Es así como el agua recolectada puede destinarse, dependiendo del tratamiento y de la regulación aplicable, a actividades como riego, limpieza, descargas sanitarias o determinados procesos productivos. Esto permite disminuir la demanda de agua potable y aprovechar un recurso que, de otra manera, podría perderse como escurrimiento. 

La lluvia como activo y no como excedente 

Es importante agregar que el crecimiento de estas soluciones también responde a una transformación en la manera de entender las precipitaciones. Las lluvias intensas pueden representar un riesgo para las ciudades cuando la infraestructura no tiene capacidad suficiente para manejarlas, pero también pueden convertirse en una fuente complementaria de abastecimiento si existen sistemas para captarlas. 

Es por eso que, desde este punto de vista, los emprendimientos hídricos encuentran una oportunidad en la intersección entre adaptación climática, infraestructura y ahorro. Una empresa que invierte en captación pluvial puede reducir su dependencia de fuentes convencionales, disminuir ciertos costos relacionados con el consumo y contar con una reserva para momentos de menor disponibilidad. 

Por eso debemos recordar que el desafío está en desarrollar modelos que hagan viable esta inversión y que consideren tanto la cantidad de agua que puede recuperarse como su calidad, almacenamiento y uso posterior. Es importante que le demos la prioridad que merece. De esta manera, captar lluvia deja de ser solamente una acción ambiental y comienza a convertirse en una estrategia de resiliencia hídrica. 

En un planeta marcado por una mayor variabilidad climática, aprovechar el agua cuando está disponible puede convertirse en una de las oportunidades más relevantes para los nuevos negocios dedicados a la gestión sostenible del recurso. 

 

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